martes 11 de noviembre de 2008

Aprendizaje

Estoy silenciosa pero muy pensativa estos meses.
Hoy, no es un día feliz. En realidad me han tocado días en los que me cuesta hallar un equilibrio entre lo bueno y lo malo de estar embarazada. Y lo escribo aquí para: 1) sacarme la mugre de encima del corazón;2)dejarlo asentado en algún lado cosa de decir luego ¡Qué boluda!.
En el trabajo he tenido reacciones dispares y algunas sorprendentes. Personas con las que tenía un simple trato (hola,chau), son las que están más atentas al crecimiento de mi panza y a que me cuide (me acercan las cosas si se me caen al piso, por ejemplo).
Pero.. hay otras que no entendés por qué tanta mierda. En uno de mis trabajos, la noticia de mi embarazo cayó como traición. Faltó decirme en la cara "cómo podés hacerme esto" pero se les notó. Se pudo ver fácilmente cuando hacían gestos desagradables cuando les avisaba que no iría a trabajar porque estaba descompuesta, o que, como fue días atrás, tenía contracciones (SI!! CONTRACCIONES!) y me habían dado reposo obligatorio.
Me relegaron de tareas que consideraron pesadas: ir a la montaña, por ejemplo. Pero no de jornadas de 12 horas cuando me toca trabajar fines de semana. Eso sí: me pagan las horas extras--. bah. Uno de mis directores (Son dos empresas pero del mismo dueño y dos directores distintos)porque la otra, (SII... UNA MUJER!!) me aclaró hoy que ella no paga feriados.. ni ahí de hablarle de horas extra.
Justamente este día tuve un encontronazo. Me paga. Tomo el recibo. Le señalo que no está el feriado que trabajé. Me aclara que ella no los paga, que en todo caso lo pase por la otra empresa. Me pregunta por mis horarios de llegada, le reconozco que, cansancio de embarazo, colectivo mediante estoy llegando 20 minutos tarde. Y de ahí se agarra. Yo estoy "currándola" porque me demoro 20 minutos. Ella no me curra por no pagarme feriados. Mi actitud es "horrible". La de ella es divina por tener a una embarazada de siete meses subiendo escaleras y en un espacio laboral sin ventanas y (esto si jode porque lo necesito a cada rato ) sin baño.
De repente en esa breve y no anunciada reunión, me siento la peor trabajadora del mundo. No solo llego tarde, también tengo la caradurez de preguntar porque no se me paga lo trabajado. Horrible y currar, dos palabras fuertes en un sólo párrafo son mucho para mí. Le señalo que debería marcar también las cosas que una hace extras y bien. Pero obvio, no las ve. O "no es tanta cosa tu trabajo". Si no es tanta cosa.. ¿Por qué está buscando a dos personas para suplirme cuando me vaya de licencia?. El punto clímax de la discusión llegó y ahí no pude menos que preguntarle: "¿Vos estás disconforme con TODO mi trabajo?". Me mira fijo y luego deja de hacerlo revoleando los ojos. "No seas paranoica, vos pensás que todo el mundo te quiere cagar y acá no es así". Ya veo que no. Cuando entré en ese trabajo, lo hice con la promesa de jornadas de seis horas y terminé trabajando un día de semana hasta 12 horas. Y no pagaban extra, porque estaba como monotributista.
¿Qué le iba a decir si me decía que SI estaba disconforme?. Simple: que tome las medidas que considere necesarias. Que me despida. me eche, me patee.
Porque aguantaré lo que pueda para no irme.
Porque las embarazadas tenemos derechos. Y es más habitual de lo que parece que los empleadores tengan estas actitudes horribles y curreras de "apretar" a una embarazada para que esta decida irse y perderse sus derechos.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Derechos de las mujeres trabajadoras cuando están embarazadas


-Licencia por parto y puerperio (licencia por maternidad): Un total de 90 días. Deberá gozar al menos de 30 días antes del parto y el tiempo restante después del parto. Continuará recibiendo durante ese período su salario completo.
- Asignación Prenatal (para trabajadoras con sueldo menor a $1.500 por mes): Es un adicional al salario. Se cobra a partir del tercer mes de embarazo (una sola vez).
- Estabilidad en el empleo: El empleador debe conservarle el empleo a la mujer durante la licencia por maternidad. Una vez que la trabajadora haya notificado su embarazo (con la fecha probable de parto), tiene derecho a la estabilidad en el empleo. En caso de ser despedida, el empleador debe abonarle una indemnización agravada: un año de sueldo más la indemnización común.
- Período de excedencia: Puede solicitarlo durante los seis meses posteriores al parto (sin goce de sueldo). A su regreso, el empleador tiene la obligación de asignarle el mismo puesto que tenía anteriormente.

-------------------------------------------------------------------------------------------------

¿Cómo quedó todo?. En nada. Veremos en los próximos días. Pero me queda claro que al momento de pensar en buscar un hijo debés analizar muchas cosas, más de lo que pensaba al inicio de todo. No me arrepiento de mi embarazo. ESTOY FELIZ POR ELLO. Pero me hubiera ahorrado lágrimas el saber que iba a tener buenas actitudes y otras muy miserables, incluso de jefas que son madres. Me hubiera puesto el chip original de "TODO ME CHUPA UN HUEVO".

Aclaro: se que hay mujeres que la están pasando o la han pasado peor que yo en el aspecto laboral al estar embarazadas. Lo mío es un descargo. Lo necesitaba. Verlo en la pantalla al menos me ha serenado un poco.

Sirve el blog. Sirve.

sábado 6 de septiembre de 2008

Mamá Leona

Digamos la verdad: nunca me faltó el carácter. Que lo haya escondido o lo haya perdido en mi interior en algunas épocas es una cosa, pero siempre estuvo ahí. Y carácter fuerte, debo admitir.
Pero mientras el o la pequeñina se va formando en mi panza tengo una nueva fuerza. La siento.

El otro día tuve una discusión con una colega. Y les juro que si mi bebé estuviera ya fuera de la panza, la noqueaba.
Ese día aprendí dos cosas: primero no discutir con gente sin criterio ni fundamento, es perder el tiempo.
Segundo, recordar SIEMPRE que soy el transporte vital de alguien ahora. Yo me enfrenté a la discusión como si nada... y luego tuve que aguantarme un recital de patadas, codos y demás dentro de mi panza con la canción de Pappo de fondo: "Nadiee se atreva... a tocar a mi vieja...".

Eso fue el jueves.

El viernes el coletazo vino por otro lado: el laboral. En vez de darme mi aumento de sueldo correspondiente, como a todos mis compañeros, me pusieron todo mi sueldo en blanco. Es decir, antes cobraba una parte en blanco y la otra facturaba. Ahora todo viene en un recibo. ¡Pero viene la misma cifra!. Reaccioné dentro de lo que se puede reaccionar en el trabajo: bien.
Pero al llegar a casa me rendí ante la impotencia. Es inevitable pensar en que, en mi trabajo, la noticia de mi embarazo cayó como el puñal traicionero de Roma. "Negrearme" con el salario es una gota más en un vaso que va juntando varias... Pero más me duele (soy muy sentimental, lo se) que ocurra en ESTE momento, donde pensando en mi hijo/a debo sentirme más segura que nunca.

Mi novio me miraba preocupado cuando llegué a casa con mi recibito de sueldo trucho (ni presentismo me pagan) todo dobladito pero remarcado de tantas miradas fijas que le dí. Lloré. Me dio bronca que, siendo como soy (trabajadora, honesta, buena persona en general), me cueste tanto dar un paso para adelante.

Y él me miró, también impotente. Pero él no sabe.

Si antes tenía carácter fuerte, ahora soy mucho peor y mejor a la vez. He pasado cosas muy duras en mi vida, este trato no me hará caer. Y la fuerza que me da el chiquitín/a que tengo adentro es inevitablemente grandiosa. Me siento una mamá leona sin haber dado a luz a mi hijo/a todavía: no dejaré que nada afecte a mi bebé ni su bienestar. Estaré calma por fuera pero expectante por dentro.
Tengo la certeza de que, como sea, todo saldrá bien. Y en eso, gano muchísimo.


viernes 22 de agosto de 2008

Qué se espera de mí

Estaba pensando seriamente, o lo que se pueda hacer cuando se escucha jazz en la computadora mientras al lado están copados con un recital de Los Fabulosos Cadillacs... si la gente que me conoce supiera que tengo un blog ¿qué esperarían que escribiera?.
De mis lectores/oyentes habituales en la vida real, imagino que supondrían debería escribir sobre política, economía y sociedad. Puff.
De mis amigos de aquí, esperarían que escribiera hmhmhm sobre... la vida en sí.
De los amigos lejanos, que hablara de música y me pusiera a escribir de nuevo algo de poesía.
Mi madre querría que escribiera.
Yo solo quiero poder tener un muro donde escribir cuando tenga ganas de hacerlo. Es complicado como en la vida se te va etiquetando desde afuera sin que tengas la oportunidad de decir:¡Hey! ¡No sólo esto soy yo!.
No soy solo periodista las 24 horas, como tampoco cantante, poeta simplona o cocinera de pan.
Que sea seria en mi trabajo no significa que no sepa divertirme o estar sin estructurar las cosas.
Un buen ejemplo de ello quedó demostrado una vez que iba hacia un paraje cercano a hacer una nota, acompañada por una joven fotógrafa.
La tierra, el calor y el paisaje me hicieron recordar un viaje en moto que hice durante 21 días y 5 mil kilómetros por la Patagonia y se lo comenté con añoranza.
La chica me mira y me dice, casi con cara de asco y mirada desdeñosa:-¿Vos hiciste eso?. No te imagino a vos haciendo algo así... te veo tan seria...-
Yo atiné a sonreír y retiré mi cara hacia la ventanilla observando el paisaje. Me reí otra vez para mí, esta vez a carcajadas: hacia dos días que había llegado de Italia, donde fui a visitar un chico que conocí por internet.
Por eso qué bueno y qué malo que la gente que me conoce de la vida diaria no lee mi blog. Se llevarían un fiasco o una sorpresa muy grande.

lunes 18 de agosto de 2008

Cuatro lunas...


Estoy hallando en mí a la Susanita que todas tenemos. Y, resulta raro, no me asusta. Es como si estar embarazara fuera un curso de pre ingreso a una universidad o algo similar. Obvio que nada me dirá cómo debo criar a mi hijo/a pero me doy cuenta de que es naturaleza pura, qué joder.

Si antes era de preocuparme por todo, ahora tengo una lista muuucho más larga. Y con complicaciones que me rompen...

Por ejemplo, el cochecito del bebé.

Que de tres ruedas es mejor, que no por la poca estabilidad

Los de cuatro ruedas se traban, los de cuatro son estables y duraderos.

La manija debe ser rebatible = que puedas ver al bebé mientras vas caminando por si decide "bajarse" del tren.

Si tiene "huevito", mejor. Es decir si tiene esa silla durisima que te sirve para acomodar al bebé en el auto. No tengo auto, por lo tanto, me importa un huevo el "huevo".

Que tenga ventanita, también.. para ver al bebé. Pobrecito.. toda una industria elaborada para MIRARLO..

Tengo que ver además si tiene para sentarlo y darle de comer, es decir una mesita similar a una de avión para que el pobrecito tenga tooodo ese espacio para pegarle al plato y ZAS ensuciar todo.

Un buen bolso abajo sirve para guardar las quichicientas cosas que te aconsejan llevar.

Y todas esas averiguaciones en una ciudad chica, donde tenés tres o cuatro negocios que venden cochecitos...

Mientras tanto, estoy mejor.

Se cumplió en mí eso que dicen que después de los primeros tres meses tenés un respiro. Y lo aprovecho. Me vuelvo una máquina de hacer cosas cuando veo que tengo energía, no porque sea re laboriosa, sino porque sé que luego estaré empollando tirada en la cama cuanto más pueda.

En general me doy cuenta de que la panza ha crecido y debo caminar más despacio, dormir con un almohadón porque se me viene la panza encima y me ahogo, tener agua siempre a mano, calcular cuando hago notas si tengo que estirarme para acercar el micrófono al entrevistado, desabrigarme para no caerme en plena entrevista, cuidarme de los frenéticos carritos de compras cuando voy al supermercado y tratar, sí tratar porque parece imposible, ponerme nerviosa.

En fin... Estoy bien pero como dije, debo tener más cosas en cuenta. Y las que nombré son solo unas pocas..

lista rápida: buscar una casa y ver cómo pagar un alquiler que nos saldrá el doble de lo que estamos pagando. Elegir cuna funcional o viajera y, claro, comprarla. Ir a los controles médicos, a la nutricionista y al odontólogo todos los meses. Uff. Hacer los trámites bancarios cosa de que no quede nada pendiente al momento de.. chan chan (prefiero no pensar en el parto, soy muy miedosa con los dolores). Llevar como se pueda mi relación con mi novio/pareja, maridovio, con los estados de ánimo exagerados: del súper enojo al súper amor; de la alegría a la tristeza, en segundos de propaganda televisiva.

Y por supuesto, hacerle caso a una sola persona.. mi mamá: dis fru tá el embarazo...





martes 22 de julio de 2008

El silencio otorga: periodistas que sólo portan micrófonos no son periodistas


Ya dije que mi estado actual me hace encontrar rápidamente mis límites. Irritable, impaciente, hincha pelotas.
Pero hoy me saturé.
Y también me dolió ver lo que vi.
Como no me tocaba cubrirlo, estaba en otro sitio de mi trabajo cuando observé por televisión una actividad gubernamental en la misma ciudad donde resido.
Tras terminar el acto protocolar, los periodistas arribaron al gobernador de la provincia. Pero en realidad no había periodistas, sólo micrófonos, grabadores y reproductores de mp3. El que llevó la rueda de prensa fue el periodista del canal oficial. Creo que pude contar 15 periodistas, distinguibles por los celulares y, como dije, otros elementos que usamos a diario para grabar o transmitir la información. Dije 15, pero sólo hubo dos periodistas allí: los que preguntaron. El oficialista que cumplió con su tarea y el que a media voz se animó a hacerle una pregunta al mandatario.
El resto portó micrófono.
Me pareció una vergüenza. Sentí tristeza además por saber que, más allá de alguna posible mordaza empresarial, quienes estaban allí no preguntaban por comodidad o por no saber qué preguntar. ¿Acaso no tenían ninguna inquietud? ¿Ninguna duda? ¿Nada, absolutamente nada?.
Vivo en una provincia donde crece la inseguridad y ha movilizaciones, donde bajó la recaudación por el bajo consumo y disminución del monto que se percibía por las regalías petroleras, donde se busca enjuiciar al jefe de los fiscales, donde autorizan a explorar para explotar uranio en el futuro, donde los vuelos no llegan porque las empresas les importa un pito una provincia patagónica, donde falta más oferta académica, y desde donde quizás surja el nuevo presidente.
Pero no.
Nada, absolutamente nada.
Tampoco hay que pensar en que "ser combativo" es ser periodista. Ser periodista es tener inquietudes, buscar más información y preguntar. PRE GUN TAR.
Hoy, dos periodistas hicieron su trabajo.
El resto, comió gratis, como se está viendo seguido.
Y por favor, que no me vengan a decir que se los censura.. ¡no hay nada peor que la autocensura!
Y a quienes no son periodistas, un consejo: miren mejor... vean cuántas manitos hay cerca del entrevistado y cuántas voces oyen.
O será -ahora que lo pienso- que los portamicrófonos saben algo que yo no sé. Quizás si le preguntás a un funcionario podés recibir una de esas cadenas pesadísimas de correo.. o alguna puerta cerrada sobre tu cabeza..
Aunque no he visto muertos de prensa por acá. No aún. ¿Será eso?.

sábado 19 de julio de 2008

Cambio libreta de periodista por agujas de tejer N°4

Realmente lo que estoy viviendo es descriptible con palabras pero difícil de comprender si no se vive en carne propia.
Antes, cuando mis amigas estaban embarazadas y me decían que sentían, trataba de entender pero estaba limitada. Incluso, debo admitirlo, me resistía a tanta charla donde abundaban las palabras "ginecólogo", "leche materna", "estrías", "vómitos y naúseas" y la aplaudida "Me patea".
No era mala actitud, sino que me parecía un mundo extraño donde no tenían ningún conocido...
Ahora lo entiendo.
Desde que supe que estaba embarazada todo gira dentro de mí y sobre mi panza. Si bien sólo hace tres meses que crece algo dentro mío, los cambios hormonales ya se notan, la panza también y sí, debo frenarme para no hablar todo el tiempo del embarazo y planes para cuando venga el bebé.
En el trabajo no hay muchos cambios. Sólo que evitan que cubra notas con riesgo: olvidarme de ir al centro de esquí, por ejemplo, no fue ninguna tortura.. imaginen que la telesilla es tan alta que me daba pánico, así que Gracias baby!.
El resto es normal. Por las mañanas además de mi bolsito periodístico (mp3, libreta, agenda telefónica, celular, varias lapiceras), ahora tengo mi adorado Reliveran porque cada vez que salgo de casa al trabajo tempranito llevo las nauseas a flor de piel. Puaj.
Tengo sueño sueño y sueño. No me aguanto las estupideces en el trabajo y con ellas me refiero a los chismes y puteríos. Antes las bancaba como la mejor RRPP pero ahora me superan y necesito un pensadero como el del maestro de Harry Potter para sacar las cosas que llenan la cabeza innecesariamente. Si dijera "no me vengas con esas cosas", la ola se da vuelta hacia mi lado, así que me limito a escuchar pacientemente (como pueda), cuidándome de no asentir ni agregar palabra y nada más.
Cuando hago entrevistas ahora además debo pensar en cómo quedaré con mi panza (tengo una que parece de cinco meses, es grande) en el momento de la nota. Fue muy divertida la experiencia de sentir una pelota en la boca de mi estómago el otro día mientras le hacía una nota a un funcionario. Ahí estaba yo, tratando de escucharlo para repreguntar si era necesario y no podía dejar de pensar qué pasaba que no podía respirar bien!.
Y eso en mi trabajo.
En mi vida social, poco y nada. Llego cansada y me tomo una siesta pre -cena, ceno, me ducho y me voy a dormir, previo tejer (síiii tejer, yo!!).
Esto también me sorprendió en mis ideas del blog que quería. al comenzar a escribir quería contarles cómo era ser periodista en el Sur pero esto me superó y creo que a partir de ahora será más complejo: cómo ser periodista embarazada en el Sur, jajaja.
O simplemente, contar cómo va mi vida...
Me voy a tejer y a llorar con alguna película...

sábado 28 de junio de 2008

No me diga nada, soy perfecto.

"Todo aquel que se pone delante de un micrófono o una cámara debe tener un poco de egocentrismo", recuerdo que dijo un profesor de locución.
Cuan verdaderas me resultaron sus palabras cuando comencé a ejercer, primero en el centro del país y luego aquí en el Sur.
Cuando hice mi "pase" al Sur un amigo periodista español que suele viajar por el mundo por su trabajo, me dio un solo consejo: "Se humilde donde vayas". Recuerdo que me dije a mí misma -por qué me lo dice? ¡Si yo lo soy!-. Ahora que lo veo de lejos en el tiempo puedo concluir en que lo era, pero no lo suficiente.
Resulta que los periodistas o quienes estamos frente a una cámara, a un micrófono o simplemente sostenemos un grabador o un teléfono en una rueda de prensa, tendemos a creernos rápidamente que somos perfectos.
Este mal nos lleva a no ver nuestros errores. Y es la peor ceguera porque nos impide crecer y nos mantiene mediocres.
Lamentablemente, este mal es contagioso. Unas pocas semanas en un puesto más alto al habitual y ya nos creemos insuperables.
Esto me trajo problemas. Primero porque en su momento me pasó de caer en la tentación y "creérmela" y segundo porque me ha ocurrido de querer ayudar de corazón a alguien y lo han tomado mal.
"A mi nadie me ha dicho nada, sólo vos", me dijo un compañero de trabajo cuando le decía que había quejas de sus errores y le ayudé a utilizar un programa para aminorarlos. Le di mi tiempo y mis ganas para poder ayudarlo en algo básico e imperdonable como lo son en periodismo los errores ortográficos.
Luego me enteré de que esta misma persona había dicho: "ella se cree perfecta" y que en vez de tomar bien mi ayuda la había considerado una crítica innecesaria, porque nadie le había dicho nunca nada de su trabajo.
Eso me dolió muchísimo, porque realmente quise ayudar de corazón. Luego sí, llegó el reto hacia esa persona de parte de los directivos y fue mucho peor: lo persiguieron y lo presionaron de tal manera que era un nudo de nervios.
Yo también aprendí.
Prometí nunca más ayudar a nadie si no lo pide. No doy consejos laborales "de onda" porque el tiro sale por la culata.
Porque los periodistas somos demasiados perfectos para ser humildes. Para saber en qué somos fuertes y en qué débiles, cuándo debemos decir no sé y no temer hacerlo.
Más allá de lo que uno diga al "aire" por el solo hecho de decirlo, me preocupa el que escucha realmente lo que decimos. Nuestro receptor. Si el mensaje viene cargado de errores no ayudamos en nada a que forme una opinión propia. Y esto no sólo se ve en un medio de ciudad chica, son terribles los horrores que se observan en los grandes medios de comunicación.
Pero si todos somos perfectos y no aguantamos las críticas constructivas, hacia eso vamos.
A no crecer pero si caer en ignorancia. A no saber trabajar en equipo como sociedad para generar cambios positivos para todos.
Y a ser una comunidad de perfectos idiotas creídos.


Humildad: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.