martes, 22 de julio de 2008

El silencio otorga: periodistas que sólo portan micrófonos no son periodistas


Ya dije que mi estado actual me hace encontrar rápidamente mis límites. Irritable, impaciente, hincha pelotas.
Pero hoy me saturé.
Y también me dolió ver lo que vi.
Como no me tocaba cubrirlo, estaba en otro sitio de mi trabajo cuando observé por televisión una actividad gubernamental en la misma ciudad donde resido.
Tras terminar el acto protocolar, los periodistas arribaron al gobernador de la provincia. Pero en realidad no había periodistas, sólo micrófonos, grabadores y reproductores de mp3. El que llevó la rueda de prensa fue el periodista del canal oficial. Creo que pude contar 15 periodistas, distinguibles por los celulares y, como dije, otros elementos que usamos a diario para grabar o transmitir la información. Dije 15, pero sólo hubo dos periodistas allí: los que preguntaron. El oficialista que cumplió con su tarea y el que a media voz se animó a hacerle una pregunta al mandatario.
El resto portó micrófono.
Me pareció una vergüenza. Sentí tristeza además por saber que, más allá de alguna posible mordaza empresarial, quienes estaban allí no preguntaban por comodidad o por no saber qué preguntar. ¿Acaso no tenían ninguna inquietud? ¿Ninguna duda? ¿Nada, absolutamente nada?.
Vivo en una provincia donde crece la inseguridad y ha movilizaciones, donde bajó la recaudación por el bajo consumo y disminución del monto que se percibía por las regalías petroleras, donde se busca enjuiciar al jefe de los fiscales, donde autorizan a explorar para explotar uranio en el futuro, donde los vuelos no llegan porque las empresas les importa un pito una provincia patagónica, donde falta más oferta académica, y desde donde quizás surja el nuevo presidente.
Pero no.
Nada, absolutamente nada.
Tampoco hay que pensar en que "ser combativo" es ser periodista. Ser periodista es tener inquietudes, buscar más información y preguntar. PRE GUN TAR.
Hoy, dos periodistas hicieron su trabajo.
El resto, comió gratis, como se está viendo seguido.
Y por favor, que no me vengan a decir que se los censura.. ¡no hay nada peor que la autocensura!
Y a quienes no son periodistas, un consejo: miren mejor... vean cuántas manitos hay cerca del entrevistado y cuántas voces oyen.
O será -ahora que lo pienso- que los portamicrófonos saben algo que yo no sé. Quizás si le preguntás a un funcionario podés recibir una de esas cadenas pesadísimas de correo.. o alguna puerta cerrada sobre tu cabeza..
Aunque no he visto muertos de prensa por acá. No aún. ¿Será eso?.

sábado, 19 de julio de 2008

Cambio libreta de periodista por agujas de tejer N°4

Realmente lo que estoy viviendo es descriptible con palabras pero difícil de comprender si no se vive en carne propia.
Antes, cuando mis amigas estaban embarazadas y me decían que sentían, trataba de entender pero estaba limitada. Incluso, debo admitirlo, me resistía a tanta charla donde abundaban las palabras "ginecólogo", "leche materna", "estrías", "vómitos y naúseas" y la aplaudida "Me patea".
No era mala actitud, sino que me parecía un mundo extraño donde no tenían ningún conocido...
Ahora lo entiendo.
Desde que supe que estaba embarazada todo gira dentro de mí y sobre mi panza. Si bien sólo hace tres meses que crece algo dentro mío, los cambios hormonales ya se notan, la panza también y sí, debo frenarme para no hablar todo el tiempo del embarazo y planes para cuando venga el bebé.
En el trabajo no hay muchos cambios. Sólo que evitan que cubra notas con riesgo: olvidarme de ir al centro de esquí, por ejemplo, no fue ninguna tortura.. imaginen que la telesilla es tan alta que me daba pánico, así que Gracias baby!.
El resto es normal. Por las mañanas además de mi bolsito periodístico (mp3, libreta, agenda telefónica, celular, varias lapiceras), ahora tengo mi adorado Reliveran porque cada vez que salgo de casa al trabajo tempranito llevo las nauseas a flor de piel. Puaj.
Tengo sueño sueño y sueño. No me aguanto las estupideces en el trabajo y con ellas me refiero a los chismes y puteríos. Antes las bancaba como la mejor RRPP pero ahora me superan y necesito un pensadero como el del maestro de Harry Potter para sacar las cosas que llenan la cabeza innecesariamente. Si dijera "no me vengas con esas cosas", la ola se da vuelta hacia mi lado, así que me limito a escuchar pacientemente (como pueda), cuidándome de no asentir ni agregar palabra y nada más.
Cuando hago entrevistas ahora además debo pensar en cómo quedaré con mi panza (tengo una que parece de cinco meses, es grande) en el momento de la nota. Fue muy divertida la experiencia de sentir una pelota en la boca de mi estómago el otro día mientras le hacía una nota a un funcionario. Ahí estaba yo, tratando de escucharlo para repreguntar si era necesario y no podía dejar de pensar qué pasaba que no podía respirar bien!.
Y eso en mi trabajo.
En mi vida social, poco y nada. Llego cansada y me tomo una siesta pre -cena, ceno, me ducho y me voy a dormir, previo tejer (síiii tejer, yo!!).
Esto también me sorprendió en mis ideas del blog que quería. al comenzar a escribir quería contarles cómo era ser periodista en el Sur pero esto me superó y creo que a partir de ahora será más complejo: cómo ser periodista embarazada en el Sur, jajaja.
O simplemente, contar cómo va mi vida...
Me voy a tejer y a llorar con alguna película...