Pero mientras el o la pequeñina se va formando en mi panza tengo una nueva fuerza. La siento.
El otro día tuve una discusión con una colega. Y les juro que si mi bebé estuviera ya fuera de la panza, la noqueaba.
Ese día aprendí dos cosas: primero no discutir con gente sin criterio ni fundamento, es perder el tiempo.
Segundo, recordar SIEMPRE que soy el transporte vital de alguien ahora. Yo me enfrenté a la discusión como si nada... y luego tuve que aguantarme un recital de patadas, codos y demás dentro de mi panza con la canción de Pappo de fondo: "Nadiee se atreva... a tocar a mi vieja...".
Eso fue el jueves.
El viernes el coletazo vino por otro lado: el laboral. En vez de darme mi aumento de sueldo correspondiente, como a todos mis compañeros, me pusieron todo mi sueldo en blanco. Es decir, antes cobraba una parte en blanco y la otra facturaba. Ahora todo viene en un recibo. ¡Pero viene la misma cifra!. Reaccioné dentro de lo que se puede reaccionar en el trabajo: bien.
Pero al llegar a casa me rendí ante la impotencia. Es inevitable pensar en que, en mi trabajo, la noticia de mi embarazo cayó como el puñal traicionero de Roma. "Negrearme" con el salario es una gota más en un vaso que va juntando varias... Pero más me duele (soy muy sentimental, lo se) que ocurra en ESTE momento, donde pensando en mi hijo/a debo sentirme más segura que nunca.
Mi novio me miraba preocupado cuando llegué a casa con mi recibito de sueldo trucho (ni presentismo me pagan) todo dobladito pero remarcado de tantas miradas fijas que le dí. Lloré. Me dio bronca que, siendo como soy (trabajadora, honesta, buena persona en general), me cueste tanto dar un paso para adelante.
Y él me miró, también impotente. Pero él no sabe.
Si antes tenía carácter fuerte, ahora soy mucho peor y mejor a la vez. He pasado cosas muy duras en mi vida, este trato no me hará caer. Y la fuerza que me da el chiquitín/a que tengo adentro es inevitablemente grandiosa. Me siento una mamá leona sin haber dado a luz a mi hijo/a todavía: no dejaré que nada afecte a mi bebé ni su bienestar. Estaré calma por fuera pero expectante por dentro.
Tengo la certeza de que, como sea, todo saldrá bien. Y en eso, gano muchísimo.

