domingo, 25 de mayo de 2008

Domingos de gloria: descansar y cocinar


Hoy no trabajo.

En el medio en el que estoy actualmente nos turnamos para trabajar en guardias periodísticas un fin de semana sí y otro no. De esa manera podemos disfrutar de dos días seguiditos, como es mi caso ahora.

Les parecerá una tontera pero una de las primeras frases que me dispararon al venir al Sur fue: "El periodismo no tiene horarios, señorita". Esa misma expresión recibía cuando me atrevía a pedir que me paguen las horas extras trabajadas, el presentismo e incluso los feriados.


Por eso realmente disfruto de estos días que tengo en este nuevo trabajo. Eso sí, cuando se está de guardia se trabaja más de lo que se hace en un día normal, ya que en muchos medios sólo hay un periodista para cubrir tooodo lo que pase.

En dos palabras: te matás.


En mis días de descanso como éstos, prefiero abstraerme totalmente -o al menos eso intento- de las noticias. Tendría que irme a acampar al Parque Nacional Los Alerces para eso, ya sé. Pero por lo menos trato.


Y para lograrlo me pongo a limpiar y a cocinar.


Si alguien lee esto y es del Sur, sabrá que en la Patagonia comemos y nos gusta comer bien. No andamos como locos por nuestra figura -o lo ocultamos bastante bien- y tampoco nos volvemos fanáticos de los edulcorantes.

Comer, comer y comer.

Las reuniones con amigos son cenas. Con compañeros de trabajo, son asados. Tomar mate sin algo dulce es una falta de respeto. Acá las tortas fritas son las compañeras del día y las facturas son más baratas que en una gran ciudad.

Así que comemos. Y cómo. El turismo gastronómico que realicé retorné al Sur me sumó varios kilos. Recuperé los perdidos por la depresión del desarraigo y sumé varios más. Bajé con un homeópata y volví a subir.

La excusa perfecta es que una ensalada de lechuguita no te ayuda en nada a bancarte el frío.


Entre mis colegas somos varias las que estamos así.


Intercambiamos miradas de culpa cuando agarramos la masita del lunck en alguna conferencia de prensa. Empezamos a ir a gimnasios y dejamos a los quince días.

Falta el tiempo, las ganas, la movilidad, terminamos reventadas del día laboral y encima nos exigimos más. Caminar es una utopía que le dejo a los de lugares cálidos.

¡Vengan acá a intentarlo con 10 grados bajo cero de temperatura y otros más de sensación térmica!.

Cordero y mucha carne, estofados, guisos, pastas, pizzas, panes caseros, tortas (dulces y saladas), son parte de nuestro menú invernal. Lo más suave es una sopa con fideos caracol.


Así que ya saben, para engordar bien hay que venirse al Sur.


¡Díganmelo a mí que mientras posteaba hice 6 pizzas y una torta de chocolate!



3 comentarios:

Feminoides dijo...

La patagonia es mi sueño entonces! amo comer! besitos, suerte en tu proyecto linda!

Anónimo dijo...

ya estas como Rafaela Carra!...

..."para coMer hay que ir al sur.."..

jajaja

saludos!!

vir dijo...

muy lindo que puedas escribir!
te felicito por el blog!
llegue aca desde ciegaacitas :)

exitos! y no se preocupe por la figura, mas vale corazon contento ;)